Monorriel de Santiago entra en su recta final: octubre pone a prueba el calendario del primer monorriel del Caribe
Santiago de los Caballeros está a las puertas de un cambio histórico en su forma de moverse. El Monorriel de Santiago, la obra de transporte masivo más ambiciosa que se haya construido en el Cibao, entró en la fase decisiva de su calendario: octubre marca el inicio del período de pruebas dinámicas con trenes circulando sobre el viaducto, y diciembre está reservado para la marcha en blanco, el ensayo general sin pasajeros que precede a toda apertura comercial. Será, cuando opere a plenitud, el primer monorriel del Caribe.
El proyecto, ejecutado por el Fideicomiso para el Desarrollo del Transporte Masivo (FITRAM), reportaba en junio de 2026 un avance global de ejecución del 92.6 %, según informó su director ejecutivo, Jhael Isa Tavárez, durante un recorrido de supervisión encabezado por el presidente Luis Abinader. A cuatro años y 72 días de iniciadas las obras, las cifras de la construcción hablan de una obra colosal: el 100 % de los pilotes del viaducto instalados, equivalentes a 4,246 unidades; 1,132 vigas fabricadas en su totalidad; 679 pilas o columnas de soporte; 619 capiteles y 637 zapatas. Cada uno de esos elementos sostiene la promesa de transformar la movilidad de la segunda ciudad del país.
Un sistema de 13 kilómetros y 14 estaciones
El Monorriel de Santiago contempla un trazado de aproximadamente 13.2 kilómetros con 14 estaciones de pasajeros, distribuidas en dos etapas que conectan el sector de Cienfuegos, en el noroeste de la ciudad, con Pekín, en el sureste. Entre ambas puntas se levantan estaciones en puntos estratégicos como San Lorenzo, Ensanche Espaillat, La Plazona en la Zona Franca, Circunvalación, Cuesta Colorada, Águilas Cibaeñas junto al Estadio Cibao, Pueblo Nuevo, la Terminal Central con conexión al Teleférico, Las Carreras, el Monumento a los Héroes de la Restauración, la avenida Juan Pablo Duarte y Madre y Maestra, próxima a la universidad UTESA.
La flota estará compuesta por trenes Alstom Innovia 3000, unidades automáticas de cuatro coches con capacidad para 580 pasajeros cada una y una longitud cercana a los 50 metros. El sistema operará sin conductor, con tecnología de señalización CBTC de grado de automatización GOA4, la misma que utilizan los metros más modernos del mundo. La velocidad máxima será de 80 kilómetros por hora, con una velocidad operativa de entre 40 y 50, y frecuencias de hasta 90 segundos en hora pico. El recorrido completo de extremo a extremo tomará entre 30 y 35 minutos, una fracción del tiempo que hoy consumen los tapones santiagueros.
Un detalle de ingeniería distingue al proyecto en la zona monumental: un tramo de 300 metros en trinchera cubierta, una especie de falso túnel, construido para proteger el paisaje del Monumento a los Héroes de la Restauración y del Gran Teatro del Cibao. La estación soterrada del área monumental, recorrida por las autoridades en junio, mitiga el impacto visual de la obra sobre la avenida Monumental, una de las postales más queridas de la ciudad.
El calendario que Santiago debe vigilar
Las grandes infraestructuras se miden por hitos, y el Monorriel tiene los suyos bien marcados. El compromiso anunciado en junio contemplaba la terminación de la obra civil en agosto de 2026; en septiembre todavía se reportaban trabajos estructurales y de terminación, lo que movió algunas piezas del rompecabezas. Octubre abrió el plazo para la circulación de trenes en pruebas dinámicas, una fase en la que se evalúan los sistemas ferroviarios y operacionales con los trenes en movimiento real sobre la viga.
Diciembre está reservado para la marcha en blanco: la reproducción del funcionamiento completo del sistema, con horarios, frecuencias y protocolos, pero sin servicio comercial ordinario. Es el ensayo general antes de la apertura gradual al público, que las autoridades han situado antes de que termine el año, con visitas guiadas incluidas. La operación comercial plena, sin embargo, aún no tiene una fecha exacta divulgada.
Conviene no confundir los momentos: ver un tren circulando en octubre será una prueba técnica, no una inauguración. La verdadera prueba será sistémica, porque el Monorriel no funcionará solo. El esquema presentado por las autoridades lo integra con el Teleférico de Santiago, siete corredores de autobuses y bicicletas públicas, todo bajo una tarifa integrada anunciada de 35 pesos que permitirá transbordos entre autobuses, Teleférico y Monorriel. Habrá que comprobar que funcionen la frecuencia entre trenes, las estaciones, la alimentación eléctrica, la señalización, los protocolos de seguridad, los accesos y el sistema de pago. Santiago no necesita solamente un tren que se mueva: necesita un sistema que transporte personas.
Lo que la ciudad ganará cuando el tren ruede
Las proyecciones oficiales estiman una capacidad de 20,000 pasajeros por hora y sentido, lo que equivale a unos 200,000 usuarios al día. Para una ciudad donde los tapones han crecido incluso con el Teleférico ya operando y el monorriel en construcción, esa capacidad representa un alivio estructural, no un paliativo. El sistema conectará zonas industriales, comerciales, hospitales y áreas residenciales, y se estima que abaratará los costos de transporte de los usuarios en alrededor de un 30 %.
El impacto ambiental tampoco es menor: cada pasajero que suba al monorriel es un vehículo menos en las avenidas, lo que se traduce en menos emisiones y menos ruido en una ciudad que ha pagado caro su crecimiento desordenado. La recuperación de energía en el frenado de los trenes, incluida en el diseño del sistema, refuerza ese perfil de transporte limpio.
El Monorriel de Santiago también tiene un valor simbólico que trasciende la ingeniería. Será el primer sistema de su tipo en el Caribe, una carta de presentación de la República Dominicana en materia de infraestructura moderna. Su construcción generó un hito industrial por sí sola, con la fabricación local de más de un millar de vigas de hormigón bajo especificaciones técnicas estrictas.
Queda camino por recorrer y calendarios por cumplir, y la experiencia de las grandes obras enseña que los hitos parciales también se mueven. Pero los números de junio, las pruebas de octubre y la marcha en blanco de diciembre dibujan una ruta clara: Santiago está a meses de subirse a su tren. Cuando eso ocurra, la capital del Cibao no solo tendrá un monorriel; tendrá la prueba de que las ciudades dominicanas pueden pensar su movilidad en grande.
Fuente: Diario Libre
