octubre 15, 2026

República Dominicana mantiene el dengue bajo control con una reducción histórica de casos

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Con 181 casos confirmados en lo que va de 2026 y una estrategia sostenida de eliminación de criaderos, el país se consolida como referente regional en el control de esta enfermedad transmitida por mosquitos.

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Personal de salud en jornada de fumigación y limpieza comunitaria

La República Dominicana está ganando la batalla contra el dengue. Según el Ministerio de Salud Pública, en 2026 el país ha mantenido el control epidemiológico de la transmisión de esta enfermedad en todo el territorio nacional: en la semana que terminó el 11 de julio se confirmaron apenas tres casos, y el acumulado del año se situaba en 181 casos confirmados. Son cifras que contrastan drásticamente con los brotes que el país sufrió en años anteriores y que lo colocan como un ejemplo de prevención en la región.

El ministro de Salud, Víctor Atallah, ha atribuido el logro a una estrategia que combina vigilancia epidemiológica permanente, movilización social y participación comunitaria. Durante el relanzamiento nacional de la campaña «Ganémosle al Dengue», bajo el lema «Elimina, limpia y tapa», el funcionario destacó que la prevención ha permitido al país ser clasificado como líder en el control de la enfermedad.

Una estrategia que funciona

La receta del éxito no es un secreto ni una tecnología costosa: es constancia. Las Direcciones Provinciales y de Áreas de Salud (DPS/DAS) ejecutan de forma continua jornadas de descacharrización para eliminar los recipientes donde se cría el mosquito Aedes aegypti, distribuyen larvicida (abate) en los depósitos de agua, fumigan las zonas prioritarias y capacitan al personal sanitario para el diagnóstico oportuno.

Pero el ingrediente decisivo, reconocen las autoridades, ha sido la participación de la comunidad. Miles de voluntarios, juntas de vecinos, escuelas e iglesias se han sumado a las jornadas de limpieza, entendiendo que el dengue se combate casa por casa: el mosquito transmisor nace en agua limpia estancada, en el patio de cualquier vivienda. Tapar los tanques, voltear los recipientes vacíos y cambiar el agua de los floreros son acciones simples que salvan vidas.

El director ejecutivo del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), Juan Manuel Méndez García, ha subrayado que la prevención es el pilar fundamental del esfuerzo, y que el impacto positivo de la campaña se refleja en la tendencia descendente de los casos semana tras semana.

El dato que marca la diferencia

Para dimensionar el avance basta comparar: en años de brote, el país llegó a registrar miles de casos en un solo año, con hospitales saturados y jornadas trágicas para decenas de familias. La reducción sostenida hasta los niveles actuales demuestra que las enfermedades transmitidas por vectores no son un destino inevitable del trópico, sino un problema de salud pública que se puede controlar con políticas adecuadas y sostenidas en el tiempo.

El éxito frente al dengue se extiende a otras enfermedades. Las autoridades sanitarias informan que la malaria también muestra una caída notable: 107 casos acumulados en el año, una reducción de 84 % frente a los 644 registrados en el mismo período de 2015. Son dos victorias paralelas que hablan de un sistema de vigilancia epidemiológica que funciona.

Lo que cada familia debe seguir haciendo

Los especialistas advierten, sin embargo, que bajar la guardia sería un error. El mosquito Aedes aegypti no ha desaparecido y las condiciones del clima tropical — calor y lluvias — siguen siendo favorables para su reproducción. La segunda mitad del año, con la temporada ciclónica en curso, exige redoblar las medidas preventivas en los hogares.

Las recomendaciones son conocidas pero conviene repetirlas: eliminar todo recipiente que acumule agua, mantener tapados los tanques y cisternas, cambiar con frecuencia el agua de bebederos de animales y floreros, usar mosquiteros y repelente, y acudir al médico ante fiebre alta, dolor de cabeza intenso, dolor detrás de los ojos o sarpullido. El diagnóstico temprano evita complicaciones y salva vidas.

Las autoridades también insisten en no automedicarse: ante síntomas sospechosos, la aspirina y los antiinflamatorios pueden agravar el cuadro del dengue. La hidratación y la atención médica oportuna son el tratamiento indicado mientras se confirma el diagnóstico.

La vacuna: la próxima frontera

Mientras la prevención comunitaria sostiene los resultados actuales, la ciencia abre una nueva esperanza: las vacunas contra el dengue. En los últimos años, varios países han comenzado a evaluar e incorporar vacunas antidengue en sus estrategias de salud pública, y la Organización Mundial de la Salud ha emitido recomendaciones para su uso en zonas de alta transmisión. Aunque la vacunación masiva aún no forma parte del esquema dominicano, los especialistas locales siguen de cerca estos avances.

Los expertos coinciden en que la vacuna no sustituirá la eliminación de criaderos — ninguna inyección impide que el mosquito se reproduzca —, pero podría convertirse en una herramienta complementaria poderosa, especialmente para proteger a los grupos de mayor riesgo. La combinación de prevención ambiental, vigilancia epidemiológica y, en el futuro, inmunización, dibuja el escenario más optimista en décadas para el control definitivo de la enfermedad en el trópico.

Un modelo para la región

El caso dominicano empieza a ser observado por otros países del Caribe y América Latina, donde el dengue sigue causando estragos cada temporada de lluvias. La lección es clara: no se necesita una vacuna masiva ni una tecnología futurista para controlar la enfermedad; se necesita un Estado presente en las comunidades, datos epidemiológicos confiables y ciudadanos comprometidos.

Mantener estos resultados exigirá sostener el financiamiento de las jornadas preventivas, renovar la flota de equipos de fumigación y seguir educando a las nuevas generaciones. La batalla contra el dengue no se gana de una vez: se gana todos los días, en cada patio, en cada tanque tapado y en cada comunidad organizada que decide no darle tregua al mosquito.

Fuente: Ministerio de Salud Pública

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