Las importaciones de pollo suben 45 % en República Dominicana y los avicultores piden suspender los permisos de Estados Unidos
Las importaciones de carne de pollo llegaron a US$132.1 millones entre enero y septiembre de 2026, un 45.03 % más que en el mismo período de 2025, mientras la producción nacional supera los 21.5 millones de unidades al mes y cubre cerca del 85 % de la demanda. Los avicultores negocian con el Gobierno la suspensión de los permisos de importación desde Estados Unidos.

La República Dominicana produce más pollo que nunca y, al mismo tiempo, compra más pollo fuera que nunca. La producción nacional superó los 21.5 millones de unidades mensuales en promedio durante este año, un volumen que cubre cerca del 85 % de lo que demandan los consumidores. Y aun así, las importaciones de carne de ave crecieron 45.03 % hasta septiembre, empujadas por la caída de los precios internacionales, sobre todo desde los Estados Unidos.
Esa combinación tiene en alerta a los avicultores: advierten que el mercado está saturado y que los precios que reciben los productores están bajo presión. Por eso negocian con el Gobierno la suspensión de los permisos de importación del producto estadounidense.
Los números de la DGA
Las compras de carne y despojos de aves frescas y congeladas alcanzaron los US$132.1 millones entre enero y septiembre de 2026, según los registros de la Dirección General de Aduanas (DGA). Son US$41 millones más que en el mismo período de 2025, cuando las importaciones se situaron en US$91.1 millones.
Estados Unidos concentra casi todo ese flujo. Las compras desde ese país representaron el 78.9 % del valor importado, con US$104.2 millones en los primeros nueve meses del año. Pero el peso estadounidense define el mercado: cuando el precio del pollo cae allá, el producto llega más barato y compite directamente con el pollo criado en el país.
El aumento no es un hecho aislado del mes. Es el acumulado de nueve meses de compras crecientes, en un año en el que la producción local también crece. Esa es la paradoja que señalan los productores: no falta pollo, sobra.
Una producción que cubre casi toda la demanda
La Asociación Dominicana de Avicultura (ADA) subraya que la producción nacional está en niveles históricos. El promedio de este año supera los 21.5 millones de pollos al mes, y la proyección es que alcance los 25 millones de unidades para diciembre, la época de mayor consumo por la temporada navideña.
«Ya la producción de temporada navideña está en incubadora. Eso no lo para nadie», afirmó el presidente ejecutivo de la ADA, Pavel Concepción, al referirse a los pollos que ya están en proceso para abastecer el fin de año.
Con ese volumen, el sector sostiene que el país tiene capacidad para satisfacer la demanda interna. El argumento de los avicultores es directo: si la producción local cubre el 85 % de lo que se consume y sigue creciendo, no hay razón para mantener abierta la puerta a importaciones crecientes que presionan los precios a la baja.
La queja de los avicultores
La ADA y la Asociación Nacional de Pequeños y Medianos Productores Avícolas (Anavip) coinciden en el diagnóstico: el problema es el exceso de oferta, no la falta de producción. «Hay una elevada disponibilidad nacional» del producto justo cuando más crecen las importaciones, insistió Concepción, y eso termina golpeando la rentabilidad de los productores y de la industria en general.
El gremio negocia con el Gobierno la suspensión de los permisos de importación de pollo procedente de los Estados Unidos. «Nosotros estamos negociando con el Gobierno que pare los permisos, porque hay oferta local suficiente», expresó el representante de la ADA.
Hay un obstáculo: las importaciones de pollo estadounidense no enfrentan restricciones arancelarias, porque están dentro de las partidas del cero arancel del Tratado de Libre Comercio entre la República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-Cafta). El producto puede ingresar siempre que los importadores tengan sus permisos sanitarios. Por eso la ADA apunta a los permisos, no a los aranceles.
La Anavip llevó el reclamo hasta el presidente Luis Abinader mediante una comunicación entregada en el Palacio Nacional, donde sus representantes se reunieron con el ministro administrativo de la Presidencia, Andrés Bautista. Es el gremio que más siente la caída de los precios en granja, porque trabaja con márgenes más estrechos.
La pignoración: cuatro millones de libras fuera del mercado
Mientras se negocia, el sector ya actúa contra la sobreoferta: con el programa de pignoración del pollo, los avicultores retiran temporalmente parte de la producción del mercado para estabilizar los precios.
Miguel Lajara, miembro de la ADA, informó que el programa ya ha incorporado cuatro millones de libras y que se prepara una segunda etapa por una cantidad similar, lo que elevaría a ocho millones de libras el volumen contemplado.
Según explicó, la iniciativa ha permitido solucionar dificultades de comercialización que afectaban a pequeños productores de San Pedro de Macorís, San Francisco de Macorís, San José de Ocoa y Santo Domingo, una medida que ha contribuido a disminuir la presión sobre los precios generada por las mayores importaciones.
«Aquella abundancia aparente que había está prácticamente resuelta y el pollo empezó a subir a nivel de granja, que era el principal objetivo del proyecto de pignoración», sostuvo Lajara. Tanto él como Concepción coincidieron en que esta medida previno una mayor caída de los precios del pollo.
Del campo al colmado: la brecha de precios
El pollo vivo se comercializa a 38 pesos la libra en las granjas, mientras que en los puntos de venta y en los supermercados los precios al consumidor oscilan entre 72 y 82 pesos. Esa brecha es uno de los puntos que más molestan a los productores: venden barato en granja y el consumidor sigue pagando caro.
Concepción explicó que la diferencia responde a las características de los productos y a su comercialización: el pollo pasa por varias etapas de intermediación antes de llegar al consumidor, y el producto industrializado incorpora otros procesos y costos. Se vende vivo, fresco, congelado o procesado, y cada presentación tiene su precio.
Para los avicultores, sin embargo, la discusión de fondo no es la intermediación, sino la sobreoferta. Con la producción local en niveles históricos y las importaciones creciendo a un ritmo de 45 %, el precio en granja es el que absorbe el golpe. Y el precio en granja es el que define si el pequeño productor sigue en el negocio o no.
Lo que sigue
La negociación entre los avicultores y el Gobierno no tiene todavía un resultado anunciado. La ADA espera que las autoridades revisen los permisos de importación, en el entendido de que la industria avícola dominicana cuenta actualmente con la capacidad para satisfacer la demanda interna.
El calendario juega en dos sentidos: la producción de diciembre ya está en camino y el consumo navideño absorberá parte de la oferta, pero cada mes con las importaciones en alza es un mes más de presión sobre los precios en granja.
Lo que está en juego no es solo el precio de la libra de pollo, sino la rentabilidad de una industria que emplea a miles de dominicanos en las granjas, en las plantas de procesamiento y en la comercialización, y que hoy produce más que nunca mientras compite con un producto importado más barato. La decisión del Gobierno sobre los permisos definirá si esa industria entra al 2027 con aire o con la misma presión que tiene hoy.
Foto: Pexels
Fuente: Dominicana al Día
Fuente: Diario 55
Fuente: Panorama TV
