octubre 31, 2026

Cierran 60 bibliotecas públicas en República Dominicana y un diputado denuncia que algunas se convirtieron en funerarias

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El diputado Ramón Raposo (PRD) calificó de alarmante el cierre de 60 bibliotecas públicas en todo el país entre 2009 y 2026, algunas de las cuales se han convertido en funerarias, y cuestionó que el presupuesto de Cultura para 2027 apenas destine RD$67 millones a inversión.

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Estanterías llenas de libros en una biblioteca pública iluminada por el sol de la mañana.

Sesenta bibliotecas públicas han cerrado sus puertas en República Dominicana entre 2009 y 2026, y algunas de esas instalaciones se han convertido en funerarias. La denuncia la hizo el diputado Ramón Raposo, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), durante la sesión del miércoles de la Cámara de Diputados, donde calificó la situación de alarmante y de un golpe al desarrollo cultural del país.

Raposo no habló de un cierre aislado ni de un local en mal estado. Habló de una tendencia: los espacios dedicados a la promoción de la cultura y el conocimiento pierden terreno de manera constante, mientras las partidas para sostenerlos se achican. Y pidió que se revisen las prioridades de inversión del sector cultural.

Sesenta bibliotecas en diecisiete años

La cifra de 60 bibliotecas cerradas procede de una publicación del periódico Diario Libre, que documentó los cierres ocurridos en todo el territorio nacional entre 2009 y 2026. El diputado la llevó al pleno de la Cámara de Diputados para poner sobre la mesa lo que considera un retroceso sostenido.

No se trata de un fenómeno concentrado en un solo lugar. Los cierres se reparten por el país, en comunidades donde la biblioteca pública era, en muchos casos, el único espacio gratuito de acceso a los libros, a la lectura y a las actividades culturales. Cuando una de esas bibliotecas cierra, no hay otra puerta que se abra en su lugar.

Raposo destacó que, en lugar de modernizar estos espacios con nuevas tecnologías y convertirlos en herramientas para fortalecer la educación y el progreso de los estudiantes, se ha dejado que se apaguen. Su planteamiento es que las bibliotecas deberían adaptarse a los tiempos, no desaparecer con ellos.

De libros a funerarias

El detalle que más impacto causó en la intervención del legislador fue el destino de algunas de esas instalaciones: en lugar de libros, funerarias. El diputado señaló que algunas de las bibliotecas cerradas están siendo utilizadas para establecer funerarias, una situación que calificó de preocupante.

Ninguna de las informaciones disponibles identifica por nombre cuáles bibliotecas concretas se convirtieron en funerarias ni en qué localidades están. Lo que Raposo denunció es el hecho general: espacios que existían para la lectura y el aprendizaje terminaron dedicados a los servicios funerarios, como símbolo de su desaparición.

La imagen resume la denuncia mejor que cualquier cifra. Una biblioteca es un lugar al que se va a aprender, a leer, a estudiar y a encontrarse con otros. Una funeraria es un lugar al que se va a despedir. Que un espacio pase de lo primero a lo segundo dice mucho sobre las prioridades que se le dieron.

Un presupuesto con poco para invertir

Raposo vinculó el cierre de las bibliotecas con la asignación presupuestaria del sector cultural. Según expuso ante el pleno, el presupuesto del Ministerio de Cultura para 2027 ascendería a RD$4,577 millones, de los cuales apenas RD$67 millones estarían destinados a inversión en acciones orientadas al desarrollo cultural. El resto se utilizaría para cubrir gastos de nómina y operaciones de la institución.

El legislador manifestó su inquietud por esa distribución. Con menos del 1.5 % del presupuesto de Cultura dedicado a inversión, según sus cifras, queda poco margen para rescatar bibliotecas, modernizarlas o abrir nuevas. La mayor parte del dinero se va en sostener la estructura, no en hacer cultura.

El diputado pidió revisar las prioridades de inversión y promover políticas públicas que permitan preservar, modernizar y fortalecer las bibliotecas públicas del país. No pidió solo más dinero: pidió que el dinero que hay se use con otro criterio, poniendo la inversión cultural por delante del gasto corriente.

Lo que se pierde cuando cierra una biblioteca

El legislador advirtió que con el cierre de estos espacios culturales y educativos disminuyen las oportunidades de acceso al conocimiento, la formación y el desarrollo saludable de niños y jóvenes. Una biblioteca pública no es solo un depósito de libros: es un lugar donde un estudiante hace la tarea, donde un niño descubre la lectura, donde una comunidad se reúne.

Raposo también relacionó la desaparición de estos espacios con el debilitamiento de las iniciativas orientadas a prevenir la delincuencia, el consumo de drogas y otros problemas sociales. Sin lugares gratuitos y sanos donde estar, los jóvenes quedan con menos opciones, y las comunidades pierden uno de sus pocos puntos de encuentro.

El congresista, integrante del PRD, lamentó que el Ministerio de Cultura descuide estas fuentes de aprendizaje para niños y jóvenes. Su argumento es que la cultura no es un lujo que se atiende cuando sobra dinero, sino una herramienta de prevención y de formación que se paga cara cuando falta.

Lo que pide el diputado

La intervención de Raposo terminó con un llamado concreto: revisar las prioridades de inversión en el sector cultural para garantizar la preservación y modernización de estos espacios. Su propuesta es que las bibliotecas se adapten a las nuevas tecnologías y se conviertan en herramientas para fortalecer la educación y el progreso estudiantil, en lugar de seguir cerrando.

El planteamiento pone sobre la mesa una pregunta que va más allá de las 60 bibliotecas cerradas: qué lugar ocupa la cultura en el presupuesto del Estado y qué se está dispuesto a hacer para que los espacios de lectura no sigan desapareciendo. Por ahora, la respuesta del legislador es clara: con RD$67 millones de inversión de un presupuesto de RD$4,577 millones, no alcanza.

Las bibliotecas que quedan abiertas siguen esperando esa respuesta. Y las comunidades que perdieron la suya, también.

Foto: Pexels

Fuente: Teleradio América

Fuente: El Observador

Fuente: Dominicana al Día

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