Bukele lanza una operación militar para rescatar a cuatro soldados salvadoreños desaparecidos en Haití
El presidente Nayib Bukele confirmó una operación militar para rescatar a cuatro técnicos de aviación salvadoreños de la Fuerza de Supresión de Pandillas, desaparecidos tras una emboscada de la banda 400 Mawozo en Croix-des-Bouquets. Los combates se acercan a la frontera y República Dominicana reforzó su vigilancia.

El presidente Nayib Bukele confirmó la operación de rescate en un mensaje en sus redes sociales. Foto: Presidencia de El Salvador / Wikimedia Commons (CC0)
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, confirmó que su país lanzó una operación militar para rescatar a cuatro soldados salvadoreños que permanecen desaparecidos en Haití desde el pasado domingo, cuando el vehículo en el que se movilizaban fue emboscado por una banda armada en la comuna de Croix-des-Bouquets, en las afueras de Puerto Príncipe. Los militares forman parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), la misión internacional que apoya a las autoridades haitianas en la lucha contra las organizaciones criminales que controlan amplias zonas del país.
La confirmación del mandatario llegó el miércoles, tres días después del ataque, mientras en el terreno las operaciones de búsqueda se intensificaban con sobrevuelos de helicópteros, uso de drones y vehículos blindados, según relataron vecinos de la zona a medios locales. Hasta el momento no se conoce el paradero de los cuatro militares ni hay confirmación oficial sobre su estado.
La emboscada del domingo en Croix-des-Bouquets
El ataque ocurrió el domingo 18 de octubre en el sector de Santo, una zona de Croix-des-Bouquets que se ha convertido en uno de los frentes más violentos del área metropolitana de Puerto Príncipe. Los cuatro salvadoreños se desplazaban en un vehículo cuando fueron interceptados por hombres armados, en una acción que las autoridades atribuyen a la banda 400 Mawozo, que domina ese territorio y las rutas que salen de la capital hacia el este del país.
Según explicó el propio Bukele, los desaparecidos no son tropas de combate directo contra las pandillas: son técnicos de aviación dedicados principalmente a apoyar las evacuaciones médicas de la misión internacional. Esa labor los obliga a moverse con frecuencia por corredores considerados de alto riesgo, en un país donde las bandas controlan carreteras estratégicas y han convertido los secuestros en una de sus principales fuentes de ingresos.
Croix-des-Bouquets no es un punto cualquiera: de esa comuna parte la Ruta Nacional 8, el principal corredor terrestre entre Puerto Príncipe y la frontera dominicana por Jimaní, lo que convierte cada episodio de violencia en la zona en asunto de atención inmediata para Santo Domingo.
«Que regresen a casa vivos, sin ningún daño»
En un mensaje publicado en su cuenta de X, Bukele anunció el despliegue y fijó la condición de su Gobierno frente a los captores. «Hoy hemos lanzado una operación militar para rescatarlos. Tenemos un solo objetivo: hacer que nuestros cuatro compatriotas regresen a casa vivos, sin ningún daño», escribió el mandatario, que además exigió la liberación inmediata de los militares y advirtió de represalias si no son entregados sanos y salvos.
El tono del mensaje eleva la presión sobre la banda responsable y, al mismo tiempo, sobre la propia misión internacional, que enfrenta uno de los episodios más delicados desde su despliegue en Haití. La GSF informó el martes que varios pandilleros han muerto y otros han resultado heridos en los enfrentamientos de los últimos días, y aseguró que sus unidades permanecen en la zona. «La GSF permanece desplegada en la zona. Comunicaremos actualizaciones a medida que se verifique la información», señaló la fuerza en un comunicado.
Las autoridades haitianas, por su parte, seguían sin pronunciarse públicamente sobre lo ocurrido con los militares salvadoreños, mientras el primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé, encabezaba reuniones de coordinación para evaluar el desarrollo de las operaciones contra los grupos criminales en el departamento del Oeste.
La ofensiva contra la 400 Mawozo
La banda señalada por el ataque, la 400 Mawozo, es dirigida por Wilson Joseph, alias Lanmò San Jou, y es una de las organizaciones criminales más temidas de Haití. Su nombre ya había dado la vuelta al mundo en octubre de 2021, cuando fue responsabilizada del secuestro de 17 misioneros estadounidenses y canadienses, un caso que exhibió ante la comunidad internacional el nivel de impunidad con el que operan estos grupos.
Los combates de esta semana se concentran precisamente en su territorio. Desde la mañana del miércoles, residentes de Croix-des-Bouquets reportan ráfagas constantes de armas automáticas, detonaciones y presencia de helicópteros militares, en medio de una ofensiva que combina a la fuerza internacional con la Policía Nacional de Haití y unidades especiales. No existe todavía un balance independiente y definitivo de muertos, heridos o detenidos, ni confirmación de que las fuerzas del orden hayan recuperado el control de los sectores intervenidos.
Para los habitantes de la zona, la operación significa otra jornada de encierro y miedo: escuelas y comercios cerrados, transporte paralizado y familias atrapadas entre el fuego cruzado de una guerra que Haití libra desde hace años sin que ninguna ofensiva haya logrado, hasta ahora, desarticular de forma duradera a las bandas.
Una crisis que desborda las fronteras de Haití
El secuestro de los cuatro militares ocurre en el momento más frágil de la transición haitiana. Las elecciones presidenciales y legislativas, las primeras desde 2016, estaban previstas para el 13 de diciembre de 2026 y fueron aplazadas indefinidamente a principios de octubre por la inseguridad y las dificultades logísticas. El registro electoral apenas ronda las 760,000 personas de un censo estimado en 6.5 millones, lo que compromete cualquier intento de celebrar comicios creíbles a corto plazo.
La dimensión humanitaria agrava el panorama: cerca de 1.5 millones de desplazados, entre ellos más de 740,000 niños; más de la mitad de la población con inseguridad alimentaria aguda y alrededor del 40 % sin acceso a atención sanitaria básica. La economía se contrae por séptimo año consecutivo y el plan humanitario de la ONU para 2026 apenas tiene financiación para la mitad de las necesidades.
En ese contexto, la misión internacional —de la que forman parte los técnicos desaparecidos— es una de las pocas herramientas del Estado haitiano para recuperar territorio, y el ataque pone a prueba su capacidad de proteger incluso a sus propios miembros.
República Dominicana refuerza la vigilancia en la frontera
La cercanía de los combates con la frontera activó de inmediato los protocolos dominicanos. Este jueves, el ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, encabezó una reunión con los altos mandos militares y los responsables de inteligencia, el Cesfront y el centro de mando C5i para evaluar la evolución de la crisis y sus posibles repercusiones en el país.
Tras el encuentro, el Ministerio de Defensa descartó el cierre de la frontera y aseguró que las actividades comerciales, sociales y cotidianas se desarrollan con normalidad, aunque con vigilancia reforzada y preventiva en puntos estratégicos, en especial en el área de Jimaní, provincia Independencia, el paso más cercano a la zona de los enfrentamientos. El ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, recordó que más de 10,000 militares resguardan la línea fronteriza.
En el Congreso, el presidente del Senado, Ricardo de los Santos, informó que se prohibió a los camioneros dominicanos entrar a territorio haitiano y que las mercancías deberán entregarse en la frontera hasta que se restablezca la pacificación, mientras legisladores de distintos partidos debatían sobre la necesidad de extremar aún más los controles ante una posible llegada masiva de desplazados.
Mientras tanto, en Croix-des-Bouquets la búsqueda continúa. El desenlace del caso de los cuatro técnicos salvadoreños marcará no solo el futuro inmediato de la operación anunciada por Bukele, sino también la credibilidad de la misión internacional en Haití y la temperatura de una frontera que República Dominicana observa, otra vez, con máxima atención.
Fuente: EFE
