El CNM aplaza la elección de seis jueces de la Suprema Corte por compromisos de Abinader

SANTO DOMINGO. – La recomposición de la Suprema Corte de Justicia tendrá que esperar unos días más. El Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) pospuso la reunión de deliberación que tenía prevista para este miércoles 21 de octubre, en la que serían seleccionados los seis nuevos jueces del máximo tribunal judicial del país.
La decisión responde a compromisos ineludibles en la agenda del presidente Luis Abinader, quien preside el organismo y solicitó el aplazamiento, según informó el ministro de Justicia, Antoliano Peralta Romero, al dar a conocer el cambio.
El aplazamiento altera el cronograma provisional del proceso, que contemplaba concluir este viernes 23 de octubre con la juramentación de los nuevos integrantes de la Suprema Corte. Ahora, tanto la deliberación como la toma de posesión quedan a la espera de una nueva fecha, que el propio ministro adelantó será anunciada en los próximos días.
Seis vacantes y una presidencia por decidir
La sesión pospuesta no era una reunión cualquiera. En ella, el CNM debía completar las seis plazas vacantes de la Suprema Corte de Justicia, un paso clave para que el tribunal vuelva a operar con su matrícula completa de 17 jueces.
Pero la agenda del organismo va más allá de llenar sillas. De esa misma deliberación saldrá el nombre de quien presidirá la Suprema Corte de Justicia durante los próximos años, una posición de enorme peso institucional, porque quien la ocupa encabeza también el Consejo del Poder Judicial, el órgano de gobierno y administración de todo el sistema de justicia.
Igualmente, el Consejo deberá escoger al primer y al segundo sustituto del presidente de la Suprema, funciones que hasta ahora desempeñaban los magistrados salientes Manuel Ramón Herrera Carbuccia y Nancy Salcedo Fernández, respectivamente.
Peralta Romero explicó que, una vez conformado el tribunal, corresponderá al nuevo Pleno de la Suprema determinar la distribución de los magistrados en las distintas salas —la civil, la penal y la contencioso-administrativa, entre otras— y seleccionar a quienes ejercerán sus respectivas presidencias, de acuerdo con lo que establece la ley.
Un proceso que viene de septiembre
Las seis vacantes no surgieron de la nada. Son el resultado de la sesión del pasado 8 de septiembre, en la que el CNM evaluó a los jueces que ya ocupaban posiciones en la Suprema y resolvió sobre su continuidad.
En aquella jornada fueron ratificados para un nuevo período de siete años los magistrados Justiniano Montero Montero, Fran Euclides Soto Sánchez, Samuel Amaury Arias Arzeno, Anselmo Alejandro Bello Ferreras y Rafael Vásquez Goico.
En cambio, no fueron confirmados Francisco Antonio Jerez Mena y Vanessa Elizabeth Acosta Peralta, decisiones que, sumadas a las demás vacantes existentes en el tribunal, dejaron seis posiciones disponibles para ser ocupadas por nuevos integrantes.
Tras esa primera fase de evaluación, el organismo avanzó en las etapas siguientes del proceso de selección, que incluyeron la recepción de candidaturas y las vistas públicas, hasta llegar a la deliberación final que ahora se pospone.
El peso de la decisión
La Suprema Corte de Justicia no es un tribunal más. Es la cúspide del Poder Judicial dominicano: conoce en última instancia los recursos de casación, unifica la jurisprudencia que deben seguir todos los demás tribunales y su pleno decide asuntos de enorme impacto institucional y ciudadano.
Trabajar con seis asientos vacíos —11 jueces de una matrícula de 17— implica salas incompletas, una carga de casos repartida entre menos magistrados y decisiones de gobierno interno postergadas, incluida la reorganización de las propias salas que la ley reserva al pleno ya integrado.
A esa dimensión judicial se suma la política. El CNM, integrado por ocho miembros —el presidente de la República, los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados, un senador y un diputado de la bancada distinta a la de cada presidente de cámara, el presidente de la Suprema, un juez de ese tribunal y el procurador general de la República—, es el órgano que designa a los jueces de las altas cortes, por lo que cada una de sus deliberaciones se observa con lupa desde todos los sectores.
Por eso, aunque el aplazamiento se explique por un compromiso de agenda, cada día adicional sin fecha definida alimenta la expectativa sobre un proceso que definirá el rumbo del máximo tribunal para los próximos siete años.
La deuda pendiente de transparencia
El aplazamiento se conoce, además, en medio de un señalamiento que ha acompañado al proceso: la falta de publicación del acta de la sesión del 8 de septiembre.
A más de 40 días de aquella deliberación, el documento que debe recoger las votaciones individuales que definieron la continuidad o la salida de los jueces evaluados todavía no aparece en el portal oficial del organismo. Hasta el momento, entre las actas de 2026 solo figuran las números 001-2026 y 002-2026, correspondientes a las sesiones del 3 y el 28 de agosto.
En su momento, el propio ministro Peralta Romero había señalado que las votaciones quedarían consignadas en el acta correspondiente, por lo que la publicación del documento sigue siendo una deuda de transparencia que distintos observadores del proceso judicial mantienen sobre la mesa.
Lo que viene ahora
Con la deliberación en pausa, el calendario inmediato del CNM queda en dos tiempos. Primero, el anuncio de la nueva fecha de la reunión; después, la celebración de la deliberación misma, de la que saldrán los seis nombres que completarán la Suprema y el de su próximo presidente.
Concluida esa etapa, se realizarán los procedimientos correspondientes para la juramentación de los nuevos magistrados y su posterior incorporación al tribunal, tras lo cual el pleno renovado podrá organizar su trabajo interno y normalizar el funcionamiento de las salas.
Mientras tanto, la Suprema Corte de Justicia —la cúspide del Poder Judicial y la instancia que conoce en última instancia los recursos de casación— sigue funcionando con seis asientos vacíos, a la espera de que la agenda presidencial permita cerrar uno de los procesos institucionales más delicados del año.
Fuente: El Día
