República Dominicana apuesta fuerte por el agua potable: US$600 millones para saneamiento en la zona turística del Este

El acceso al agua potable es, antes que un servicio público, un determinante de la salud. Donde falta agua segura, aparecen las enfermedades diarreicas, el cólera encuentra terreno fértil y la desnutrición infantil se agrava. Por eso la decisión del Senado de la República de aprobar dos préstamos por US$600 millones para programas climáticos y obras de agua potable en la zona de Punta Cana-Bávaro tiene una lectura que va mucho más allá de la infraestructura: es una inversión directa en la salud de cientos de miles de personas.
Los contratos, que agotaron los trámites en el Congreso Nacional y pasaron al Poder Ejecutivo para su validación definitiva, se distribuyen en dos operaciones. El primer crédito, por US$200 millones, fue suscrito con la Corporación Andina de Fomento (CAF) y estará bajo la responsabilidad del Ministerio de Hacienda y Economía, destinado a acciones relacionadas con el cambio climático. El segundo, firmado con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) el 19 de febrero de 2026 por US$400 millones, financiará la tercera fase del Programa Integral de Agua Potable, Saneamiento Universal y Reúso para la Zona de Punta Cana-Bávaro, administrado por el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA).
El desafío del agua en el principal polo turístico
La urgencia de la inversión se entiende con una cifra: en sectores como Verón y Friusa, más de 138,000 personas carecen de acceso seguro a agua y saneamiento. Muchas familias dependen de camiones cisterna y pozos superficiales, mientras la sobreexplotación y la contaminación del acuífero amenazan una fuente de agua fundamental para las comunidades y para uno de los principales destinos turísticos del país.
El Programa Integral contempla nuevas fuentes de abastecimiento, redes de alcantarillado para zonas formales e informales, tratamiento y reúso de aguas residuales, además de acciones para monitorear y proteger el acuífero. Se espera que 124,200 personas accedan a servicios de agua y saneamiento gestionados de forma segura, con una meta de 90 % de conectividad. El programa también prevé reutilizar el agua tratada para riego, reduciendo la presión sobre las fuentes naturales y contribuyendo a proteger el acuífero costero.
La paradoja es conocida: la zona que más divisas genera por turismo es también una de las que mayores rezagos arrastra en servicios básicos para su población residente. Resolver esa brecha no solo mejora la vida de las comunidades; protege la propia industria turística, porque ningún destino de clase mundial puede sostenerse sobre un acuífero contaminado.
La CAASD interviene el 100 % de los acueductos del Gran Santo Domingo
Mientras el Este espera los desembolsos multilaterales, en la capital las obras ya están en marcha. La Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) ejecuta un amplio programa de obras para fortalecer el abastecimiento de agua potable, extender la cobertura del saneamiento y modernizar la infraestructura hidráulica en el Gran Santo Domingo, incluyendo el saneamiento de cañadas largamente postergado.
En junio de 2026, el director general de la CAASD, el ingeniero Fellito Suberví, supervisó proyectos que beneficiarán a más de 124,000 habitantes en Manoguayabo y Los Alcarrizos. Con la construcción de un campo de pozos, la instalación de la red de distribución de agua potable y la construcción y rehabilitación de una planta de tratamiento, unas 24,000 personas empezarán a mejorar sus condiciones de vida en los sectores Villa Verde, de Manoguayabo, y Villa Ogando, de Los Alcarrizos, a través del programa «La CAASD te escucha».
La planta de tratamiento de Los Alcarrizos sur está diseñada para atender la demanda de una población estimada de 100,000 habitantes. En Villa Ogando, una comunidad que actualmente carece de red de distribución de agua potable, la obra contempla un pozo de abastecimiento, más de 5,400 metros de tuberías de PVC, 420 acometidas domiciliarias, válvulas y piezas especiales, con una proyección de 20 años y capacidad para atender hasta 2,610 personas.
Por primera vez, según informó Suberví, la CAASD interviene el 100 % de los acueductos que abastecen el Gran Santo Domingo y el Distrito Nacional. Entre las obras en curso figuran la rehabilitación del acueducto Haina-Manoguayabo, que beneficiará a sectores de la circunscripción uno del Distrito Nacional y Santo Domingo Oeste; el acueducto La Isabela, que abastece a Arroyo Hondo, Cuesta Hermosa y zonas aledañas; y el proyecto de rebombeo de Tamarindo, en Santo Domingo Este, que permitirá sumar 22 millones de galones diarios a la producción de agua distribuida en Santo Domingo Norte.
Saneamiento costero: del 24 % al 33 % de cobertura
El INAPA, con apoyo del BID y socios de cooperación, desarrolla además una estrategia de saneamiento costero con intervenciones en Boca Chica, San Pedro de Macorís, La Romana, Higüey y Punta Cana-Bávaro. Las operaciones en las primeras cuatro localidades buscan elevar la cobertura nacional de saneamiento urbano del 24 % al 33 %. Solo en Higüey, la intervención contempla aproximadamente 66,000 hogares.
Los especialistas en salud pública insisten en un punto que los planes oficiales recogen: la infraestructura es solo una parte de la solución. Construir redes, plantas de tratamiento y sistemas de abastecimiento es fundamental, pero no garantiza por sí solo que las familias puedan conectarse a los servicios y usarlos de manera adecuada. La educación sanitaria, la regularización de las conexiones y el mantenimiento permanente son el complemento indispensable.
El agua segura reduce la carga de enfermedad, libera tiempo —sobre todo de mujeres y niñas que cargan el acarreo— y permite a las comunidades dedicar energías a la escuela y al trabajo. Cada peso invertido en agua potable y saneamiento retorna multiplicado en salud, en productividad y en dignidad. Los US$600 millones aprobados y las obras en ejecución son una apuesta a que la República Dominicana entienda, de una vez, que el agua no es un gasto: es la base de la salud pública.
Fuente: Hoy
