RD traspasa a Costa Rica y Honduras sus servicios consulares en Nicaragua

Santo Domingo. — La República Dominicana informó este domingo que ha facultado a sus consulados en San José, Costa Rica, y en San Pedro Sula, Honduras, para ofrecer los servicios consulares y de asistencia a los ciudadanos dominicanos residentes en Nicaragua, luego de que el país decidiera retirar su embajada en esa nación centroamericana.
La medida, anunciada por el Ministerio de Relaciones Exteriores a través de un comunicado, busca garantizar que los dominicanos que viven en Nicaragua no queden desprotegidos en materia de trámites y asistencia consular, pese al cierre de la legación diplomática dominicana en Managua.
El anuncio de la Cancillería
Según explicó la Cancillería dominicana, los consulados habilitados en Costa Rica y Honduras asumirán la atención de los nacionales dominicanos que residen en territorio nicaragüense, cubriendo los servicios consulares habituales y las gestiones de asistencia que requieran los connacionales.
La decisión representa una solución práctica ante el vacío dejado por el retiro de la embajada, permitiendo que los dominicanos en Nicaragua puedan realizar sus trámites en las sedes consulares más cercanas, ubicadas en San José y San Pedro Sula.
El Ministerio de Relaciones Exteriores no precisó el número exacto de dominicanos residentes en Nicaragua que se verán beneficiados por esta medida, pero subrayó que el objetivo es mantener la protección y el acompañamiento del Estado dominicano a sus ciudadanos en el exterior, sin importar las circunstancias diplomáticas.
Suspensión de las notificaciones judiciales
Junto con el traspaso de los servicios consulares, la Cancillería anunció además que los servicios de notificaciones judiciales y demás actos procesales dirigidos a personas físicas o jurídicas domiciliadas en Nicaragua quedan suspendidos temporalmente por «razones de fuerza mayor».
«En consecuencia, las representaciones consulares habilitadas en Costa Rica y Honduras no realizarán estas diligencias en territorio nicaragüense. La suspensión se mantendrá hasta tanto existan las condiciones necesarias para restablecer el servicio», indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores en su comunicado.
Esta suspensión afecta los trámites de carácter judicial que requieren la intervención de las autoridades consulares, los cuales quedarán en pausa hasta que se normalicen las condiciones para su ejecución.
El retiro de la embajada
La decisión de trasladar los servicios consulares se produce dos semanas después de que el canciller dominicano, Víctor ‘Ito’ Bisonó, anunciara el retiro de la legación dominicana en Nicaragua, una medida de fuerte contenido político.
Bisonó justificó el retiro señalando que se mantendría «mientras persistan las condiciones que afectan el ejercicio de las libertades y los principios democráticos» en ese país centroamericano, en una clara alusión al deterioro institucional que, a juicio del Gobierno dominicano, vive Nicaragua.
El anuncio del canciller se produjo durante su intervención en la Trigésima Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de los Estados Americanos (OEA), celebrada en Washington, donde la situación nicaragüense ocupó un lugar destacado en la agenda.
El choque con Daniel Ortega
El distanciamiento entre Santo Domingo y Managua no es nuevo. El pasado 22 de julio, el Gobierno dominicano condenó enérgicamente las declaraciones del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, en las que afirmó que en ese país no volverían a celebrarse elecciones.
En aquella ocasión, la República Dominicana llamó a garantizar los derechos políticos y las libertades fundamentales del pueblo nicaragüense, y reafirmó su compromiso con la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho como pilares de la convivencia en el hemisferio.
Las palabras de Ortega, que gobierna Nicaragua junto a su esposa Rosario Murillo en medio de denuncias internacionales por represión y persecución a la oposición, fueron vistas en Santo Domingo como la confirmación de un rumbo autoritario que el país no está dispuesto a convalidar con una presencia diplomática normal.
Una política exterior de principios
Con estas decisiones, el Gobierno del presidente Luis Abinader mantiene la línea de una política exterior basada en la defensa de la democracia y los derechos humanos, aun cuando ello implique costos diplomáticos o logísticos, como el cierre de una embajada y la reorganización de los servicios consulares.
La habilitación de los consulados en Costa Rica y Honduras para atender a los dominicanos en Nicaragua muestra, al mismo tiempo, la voluntad de no dejar desamparados a los connacionales, separando la firmeza política frente al régimen de Ortega de la obligación del Estado de proteger a sus ciudadanos dondequiera que se encuentren.
Qué deben hacer los dominicanos en Nicaragua
Para los ciudadanos dominicanos que residen en Nicaragua, el mensaje de la Cancillería es claro: sus trámites consulares habituales —pasaportes, legalizaciones, certificaciones y asistencia en casos de emergencia— podrán gestionarse en los consulados dominicanos de San José, Costa Rica, y de San Pedro Sula, Honduras.
Se recomienda a los connacionales mantenerse en contacto con esas sedes consulares y verificar los requisitos específicos de cada gestión antes de desplazarse, dado que algunos trámites podrían requerir cita previa o documentación adicional.
En casos de emergencia —detenciones, accidentes, hospitalizaciones o situaciones de vulnerabilidad—, los dominicanos en Nicaragua también podrán acudir a esas representaciones, que mantienen la obligación de brindar asistencia y protección a los nacionales, conforme a los convenios internacionales vigentes.
Una región en tensión
La decisión dominicana se suma a una serie de gestos de distanciamiento que varios países de la región han adoptado frente al gobierno de Daniel Ortega, acusado por organismos internacionales y gobiernos democráticos de desmantelar las instituciones, encarcelar opositores y cerrar medios de comunicación independientes.
Nicaragua atraviesa una de las crisis políticas más profundas de su historia reciente, con miles de exiliados y una comunidad internacional que desconoce la legitimidad de sus últimos procesos electorales.
En ese contexto, la postura de la República Dominicana —retirar su embajada, suspender diligencias judiciales y reubicar sus servicios consulares— envía una señal inequívoca: Santo Domingo no normalizará sus relaciones con Managua mientras no existan garantías democráticas verificables.
Por ahora, los dominicanos residentes en Nicaragua deberán dirigir sus trámites a San José o a San Pedro Sula, a la espera de que las condiciones en el país centroamericano permitan restablecer plenamente los servicios, incluidas las notificaciones judiciales hoy suspendidas.
Fuente: Infobae
