octubre 15, 2026

El mango dominicano va por un año récord: proyectan exportar 10 millones de cajas en 2026

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La República Dominicana proyecta exportar cerca de 10 millones de cajas de mango de 4 kilogramos en 2026, entre un 7 % y un 10 % más que en 2025, consolidando a la fruta como una marca país en los mercados internacionales.

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Rama de mango con frutos maduros en tonos cálidos tropicales

Hay pocas imágenes tan dominicanas como un mango maduro en plena temporada. Pero detrás del sabor hay una industria que mueve divisas, empleos y prestigio internacional. La República Dominicana se encamina a registrar uno de los mejores años de su historia en la producción y exportación de mango, con una proyección cercana a los 10 millones de cajas de 4 kilogramos exportadas durante 2026, entre un 7 % y un 10 % más que en 2025, según informó el ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, durante la inauguración de Expo Mango 2026 en Baní.

El anuncio, hecho ante cientos de productores, empresarios, autoridades y visitantes en el municipio considerado el principal polo productor de mango del país, confirma el momento dulce de un subsector que ha sabido convertir una fruta tropical en un producto de clase mundial, con certificaciones internacionales, tecnología de punta y una estrategia comercial que lo ha posicionado entre los principales exportadores de mango de la región.

Baní: la capital del mango

Expo Mango 2026 volvió a convertir a Baní, en la provincia Peravia, en el epicentro de la industria. La feria, una de las plataformas más importantes para promover la producción, comercialización y exportación del mango dominicano, ofreció su tradicional agenda: degustaciones gratuitas de las principales variedades del país —incluida la emblemática Mingolo, considerada la joya de la corona del mango criollo—, exhibición y venta directa de productores locales, charlas técnicas y conferencias especializadas en el Centro Cultural Perelló, mesas de negocios entre productores, exportadores y compradores, y exhibiciones de equipos, maquinarias y tecnologías agrícolas.

El respaldo técnico de la feria incluyó a expertos internacionales del National Mango Board de Estados Unidos, de la Unión Europea a través de COLEAD y de especialistas dominicanos, una muestra de que el mango criollo se piensa en clave global. El senador de Peravia, Julito Fulcar Encarnación, destacó que la feria representa el principal canal de conexión de la provincia con la República Dominicana y el mundo, y la definió como un espacio de encuentro familiar que integra cultura, gastronomía y producción agrícola.

«Ese crecimiento no solo genera divisas; también genera empleos, dinamiza las comunidades rurales y fortalece la economía nacional», expresó el ministro Espaillat durante el acto inaugural, al subrayar que el desempeño del subsector refleja el esfuerzo conjunto de productores, exportadores, instituciones públicas y organizaciones del sector, así como el impacto de la incorporación de nuevas tecnologías y procesos de innovación agrícola.

Calidad certificada: la llave de los mercados exigentes

El mango dominicano no llega a los anaqueles internacionales por casualidad. Las certificaciones en buenas prácticas agrícolas y calidad —GLOBALG.A.P., PrimusLabs y Kosher, entre otras— son el pasaporte que abre las puertas de los mercados más exigentes de Estados Unidos y Europa. Cumplir esos estándares implica trazabilidad, manejo responsable de agroquímicos, condiciones laborales auditadas e inocuidad garantizada del campo al empaque.

Esa disciplina es la que ha convertido al mango dominicano en una verdadera marca país, como lo definió el ministro: el reconocimiento alcanzado por los productores nacionales en mercados internacionales y el prestigio construido durante décadas mediante el cumplimiento de altos estándares de calidad e inocuidad. En un mundo donde el consumidor pregunta cada vez más de dónde viene lo que come, la certificación es competitividad.

Los desafíos: clima, plagas y la carrera tecnológica

El camino al récord no está libre de obstáculos. Entre los principales desafíos del subsector figuran los efectos del cambio climático, que han provocado irregularidades en la floración de diferentes variedades y alteraciones en los ciclos de producción. Un mango que florece fuera de tiempo es un mango que llega tarde —o no llega— a la ventana comercial que paga mejor. Los productores han aprendido a leer el clima como nunca antes: la planificación de la cosecha hoy combina la sabiduría del campo con datos meteorológicos y asistencia técnica.

El manejo de plagas y enfermedades representa otro de los mayores retos para los productores, debido a los cambios en la frecuencia y el comportamiento de estas amenazas agrícolas como consecuencia de las variaciones climáticas. La mosca de la fruta, las antracnosis y otras plagas exigen vigilancia permanente y protocolos fitosanitarios estrictos, porque un solo contenedor rechazado en un puerto extranjero puede cerrar un mercado durante meses. La respuesta del sector ha sido la tecnificación: monitoreo sistemático, manejo integrado de plagas, riego de precisión y mejoramiento de los procesos de cosecha y postcosecha para reducir pérdidas.

La diversificación varietal es otra carta del sector. Además de la emblemática Mingolo, el país cultiva variedades como Keitt, Kent, Tommy Atkins y Palmer, cada una con su ventana de cosecha y su mercado ideal. Esa diversidad permite extender la temporada de exportación y atender distintos gustos: el consumidor europeo no busca lo mismo que el estadounidense, y el productor dominicano lo sabe.

El Gobierno ha reiterado su respaldo al sector agropecuario mediante políticas orientadas a la tecnificación, la innovación, la exportación y el desarrollo rural, con el objetivo de fortalecer la seguridad alimentaria y la competitividad nacional. Para el mango, esa apuesta se traduce en más investigación, más extensión agrícola y más infraestructura de frío y empaque.

Más que una fruta: un símbolo

El mango dominicano condensa una lección de desarrollo: un producto tradicional, cultivado por generaciones de familias campesinas, puede convertirse en un emblema de calidad mundial cuando se combinan organización de productores, estándares internacionales, innovación y promoción. Los 10 millones de cajas proyectadas para 2026 no son solo una cifra de exportación; son empleos rurales, son divisas que no dependen del turismo ni de las zonas francas, son comunidades enteras que viven de la tierra.

En Baní, donde cada año la feria celebra la cosecha con música, degustaciones y negocios, el mensaje es claro: el campo dominicano, cuando se lo toma en serio, compite con cualquiera. Y el mango, la joya de la corona, sigue madurando su historia de éxito.

Fuente: De Último Minuto

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